Una buena marca empieza en el plato

Pareja alimentación sana

Qué duda cabe que, de cara a obtener el rendimiento más satisfactorio de nuestra actividad física, la alimentación juega un papel fundamental. No solo nos puede ayudar a estar en buenas condiciones para desarrollarla; incluso, puede contribuir a que nuestras marcas mejoren.

Una correcta alimentación y el adecuado descanso son factores clave para que nuestra práctica deportiva sea fructífera: por mucho que dominemos la técnica, si descuidamos estos dos aspectos, difícilmente conseguiremos que el resultado de nuestro esfuerzo se traduzca en unas marcas óptimas.

A la hora de elegir nuestra alimentación, tenemos que huir de dietas mal equilibradas, es decir, de aquellas que nos aporten pobres cantidades de ciertos nutrientes necesarios y, por contra, nos proporcionen cantidades desmesuradas de otros. En estos casos, deberemos revisar nuestra alimentación y ver si podemos cubrir las carencias con la ingesta de algún suplemento de nutrición deportiva, como vitaminas, minerales o nutrientes específicos.

Alimentos esenciales

Pan integral, pasta, arroz y frutas son componentes básicos en la alimentación de cualquier deportista. Asimismo, también lo son aquellos alimentos que faciliten un buen aporte proteico, como pescado azul, pescado blanco, carnes blancas como pollo o pavo, huevos y lácteos frescos. 

No debemos olvidar la importancia que en la dieta de un deportista tienen alimentos con un buen contenido en fibra y antioxidantes, entre los que resaltaríamos las hortalizas de cualquier tipo, que se han de consumir en buena cantidad.

Por último, también es recomendable consumir legumbres (lentejas, guisantes, garbanzos o habichuelas) dos veces por semana, sin grasas y con poco aceite.

Cuanto más lejos, mejor

Y si hay alimentos que son indispensables en la dieta del deportista, en la parte opuesta están aquellos que, en buena medida, deberían considerarse como perfectamente prescindibles; estamos hablando de alimentos con alto contenido graso como embutidos, patés, quesos curados o mantequilla. Junto a ellos, dulces, chocolates, bollería o pastelería conforman ese grupo de alimentos que conviene mantener alejados de la despensa o el frigorífico del deportista.

Asimismo, también se debería limitar al máximo el consumo de vino, cerveza y cualquier otro tipo de bebidas alcohólicas, en especial cuando nos encontramos próximos a realizar la práctica deportiva, o bien poco después de terminarla.

Si bien alimentación y deporte están estrechamente relacionados, no es menos cierto que no todos los deportes llevan asociado el mismo tipo de dieta. Hay que diferenciar según el tipo de deporte que se vaya a practicar, por ejemplo, si es aeróbico o no lo es; y también tienen importancia las características del practicante. Por ello, no está de más recurrir a los consejos de un profesional de la nutrición: sus conocimientos nos pueden resultar muy útiles para orientarnos sobre el modo más correcto de alimentarnos en función de la disciplina deportiva que practiquemos, de su intensidad, y de nuestras necesidades nutricionales.