¿Por qué aparece la astenia en primavera?

Publicado : 17/04/2020 - Categorías : Motivación , Salud y bienestar , Vitaminas

La astenia se define como la sensación de fatiga, falta de energía y motivación, percepción de agotamiento o sentimiento de cansancio, que acarrea una serie de desórdenes como pérdida de apetito, agotamiento muscular y problemas para conciliar el sueño.

Para la persona que la padece, la astenia conlleva una fragilidad tanto física como intelectual, que se plasma en una falta de vitalidad generalizada, que impide que se realicen no solo las tareas habituales, sino también los trabajos más sencillos.

Una de las características de la astenia es que no se manifiesta después de haber realizado una actividad física extraordinaria, como podría ser la práctica de deporte, sino que se presenta en nuestras actividades cotidianas, ya sean complejas o elementales, y sin la necesidad de haber sido provocada por ningún hecho especial. Lo que no se puede concluir es si afecta más a mujeres u hombres, ya que hay contradicción entre algunos estudios; pero sí parece cierto que tanto los niños como los ancianos son más sensibles que las personas adultas de mediana edad, y que en la época primaveral,  las personas alérgicas al polen pueden ser más sensibles que el resto de la población.

Los factores que conducen a padecer astenia son de distinta índole, pero los más comunes pueden ser:

  • Una situación de estrés.
  • Ansiedad provocada por las dificultades de la vida.
  • Situaciones de depresión.
  • Una enfermedad orgánica.

La denominada astenia primaveral es la que afecta a un mayor número de personas. Parece que hasta un 42 por ciento de la población pudiera estar afectada en este periodo del año, ya que gran parte de la población presenta claros síntomas de fatiga durante él.

¿Por qué en primavera?

En primavera concurren una serie de factores como el cambio de horario, el aumento de temperatura, los cambios de presión atmosférica y humedad, las horas de luz o la alergia al polen que tienen un efecto en el organismo, el cual debe adaptarse a las nuevas circunstancias. Dichos factores no suelen durar más de dos semanas, durante las cuales se puede tener sensación de fatiga, somnolencia diurna, dificultad de concentración, falta de apetito o aturdimiento.

Pero, ¿qué se puede hacer? Para poder sobrellevar esta época de la mejor manera posible y que nos afecten en la menor medida, se recomienda:

  • Anticiparse al cambio de horario, adaptando paulatinamente los quehaceres cotidianos a la nueva hora antes de que este cambio se produzca.
  • Guardar un horario regular de sueño.
  • Ser constante con el horario de comidas, reduciendo el consumo de alimentos calóricos y aumentando el de frutas y verduras.
  • Potenciar el desayuno y realizar cenas ligeras.
  • Hidratarse convenientemente.
  • Realizar ejercicio físico moderado.

Con una dieta sana y equilibrada, el ajuste nutricional proporcionará a nuestro organismo proteínas, hidratos de carbono, grasas, sales minerales, vitaminas y agua.

En determinadas ocasiones, el aporte de una dieta variada no es suficiente, y se hace preciso recurrir a un aporte vitamínico o mineral complementario como la Vitamina C o los complejos vitaminicos de vitaminas B, pero nunca para transformar una dieta poco equilibrada en saludable.