Hidratación durante el ejercicio: tan necesaria como el agua

Publicado : 18/03/2021 - Categorías : Motivación , Pre-entreno , Salud y bienestar , Vitaminas

Hidratación durante el ejercicio. Deportista hidratándose

Realizar actividad física adaptada a las características de cada uno es muy recomendable para que nuestro estado de salud sea el más óptimo: nos favorece a nivel psicológico, ya que al hacer ejercicio liberamos endorfinas, unos neurotransmisores que estimulan las áreas cerebrales que producen placer al organismo; y permite que nuestra forma sea la adecuada. 

Más en concreto, entre los muchos beneficios de la actividad física podemos destacar la mejora del sistema circulatorio, el desarrollo de la capacidad cardiopulmonar o la reducción de la grasa abdominal. Asimismo, el ejercicio también contribuye a mejorar la capacidad de coagulación sanguínea, así como el perfil lipídico, ya que favorece el aumento de los niveles de HDL o “colesterol bueno” y la disminución de los de colesterol total y triglicéridos, y optimiza el funcionamiento del tracto intestinal. Una actividad física correcta podría ser aquella que se realiza de tres a cinco veces por semana, con una duración mínima de entre 30 y 60 minutos en cada ocasión, lo que también tendría su reflejo en el sistema inmune, disminuyendo la probabilidad de contraer enfermedades. 

Hidratarse correctamente

Pero cuando realizamos ejercicio, debemos tener en cuenta un aspecto fundamental que a menudo se descuida: la hidratación. Es indispensable hidratarse de manera correcta durante la práctica deportiva.

Ingerir agua es necesario para evitar la deshidratación y el aumento de la temperatura corporal durante la actividad física; no se debe esperar a tener sed. Lo recomendable es comenzar a beber agua de una a dos horas antes de la práctica deportiva que se vaya a realizar, y en ocasiones es aconsejable reposar de 15 a 20 minutos durante ella, para beber unos pequeños tragos de agua. Se recomienda que la temperatura de esta se encuentre entre 15 y 21 ºC y, tras la actividad física, también es importante volver a hidratarse.

Un método para saber la cantidad de agua que debemos beber consiste en pesarnos antes y después de realizar ejercicio; el peso perdido nos indicará la cantidad de líquido que es recomendable restituir.

Reponer las sales minerales

Cuando la actividad física se realiza en días especialmente calurosos, en los que la temperatura supera los 25 ºC, es muy recomendable tomar bebidas con sales minerales, ya que el organismo pierde gran cantidad de ellas. En aquellos casos en que la actividad física supera la hora, hay que ingerir bebidas especialmente desarrolladas para deportistas como las isotónicas, que deben cumplir ciertas características, de modo que aporten fluidos para satisfacer la sed, mantener el equilibrio térmico y prevenir la deshidratación.

Se recomienda tomar unos 500 ml, aproximadamente, de este tipo de bebida, sobre 30 minutos antes del entrenamiento deportivo. Durante este, la cantidad recomendada es de entre 700 y 1.000 ml por hora, y se aconseja no superar esa cantidad dado que el organismo no es capaz de absorber rápidamente la bebida, con lo que esta se queda en el estómago y dificulta la realización del ejercicio. Tampoco se ha de beber más de 250 ml en cada toma, siendo lo más indicado hacer tomas frecuentes; al término de la actividad física, se recomienda ingerir 500 ml. Lo ideal es tomarla a una temperatura de entre 10 y 20 ºC, con el fin de facilitar el vaciamiento gástrico.

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