Exigencia y ambición, aliados para lograr objetivos

Publicado : 08/04/2021 - Categorías : Motivación , Pre-entreno

Imagen de un chico y una chica corriendo

En el mundo del deporte, en general, y de la competición deportiva, en particular, hay que tener en cuenta determinados factores que pueden influir a la hora de conseguir una meta o ciertos objetivos concretos. Dos de ellos son la exigencia y la ambición. En la práctica deportiva, es conveniente analizar en qué medida estos factores pueden ser beneficiosos o bien ser perjudiciales.

Podemos definir la exigencia como las demandas solicitadas al deportista por las condiciones externas o internas de la propia actividad deportiva. Dentro de estas, hay que ser consciente sobre cuáles de ellas son motivadoras, es decir, proporcionan ayuda y conducen a la consecución de las metas propuestas; y, por contra, cuáles inducen a la confusión, al obligar a un perfeccionismo que, en vez de ser de ayuda, actúa como un lastre a la hora de conseguir los logros deportivos.

Una exigencia negativa supone un desgaste tanto físico como psicológico, que dificultará mantener un óptimo rendimiento deportivo de forma continuada. El desánimo que puede acarrear este tipo de exigencia conduce a no disfrutar de la práctica deportiva, ni a rendir al máximo, ya que impide valorar los progresos obtenidos, lo que limita el disfrute y la satisfacción por lo logrado.

La ambición es otros de los factores a tener en cuenta, ya que nos empuja hacia donde queremos llegar, pero siendo conscientes del largo camino que hay hasta alcanzar el objetivo final. La ambición supondrá un acicate para progresar, teniendo en cuenta los logros intermedios hasta llegar al objetivo final, lo que permite subir poco a poco los peldaños del triunfo sin frustrarnos por el trayecto.

Una ambición bien dirigida permitirá mantener el ánimo para conseguir la meta, manteniendo el disfrute por los logros intermedios, sin desgaste anímico ni presión.

Cómo se enfoquen estos dos factores relacionados con la conexión directa mente-cuerpo, hará que se practique deporte con ganas, ilusión y satisfacción o, por contra, con cansancio, desánimo y frustración.