DETOX: tratamiento depurativo integral

Publicado : 14/09/2019 - Categorías : Depuración , Detoxificación , Quemagrasas , Salud y bienestar

Cansancio injustificado, dolores de cabeza, malas digestiones, alteraciones de la piel, alergias y agravación de enfermedades pueden ser síntomas de una sobrecarga tóxica.

Las toxinas son sustancias de naturaleza proteica y lipopolisacáridos, principalmente, que causan daño en el organismo que las contiene porque alteran su sistema biológico. Pueden entrar desde el exterior o bien se generan de forma endógena.

Las toxinas exógenas entran por el aparato digestivo y el aparato respiratorio o a través de la piel y mucosas. Destacan las toxinas generadas por microorganismos, agentes contaminantes (dioxinas, pesticidas), metales pesados, fármacos, alcohol y tabaco.

Las toxinas que se forman en el interior del organismo, son productos de desecho del metabolismo que se acumulan en el espacio intercelular y a concentraciones elevadas penetran en el interior de las células, provocando disfunciones de la fisiología celular.

Para que una sustancia sea tóxica, el primer requisito es que esté en contacto con el organismo y que entre en su interior. A partir de ahí, influye la concentración y la solubilidad. Las sustancias liposolubles se fijan a la grasa corporal y se acumulan, mientras que las sustancias hidrosolubles se eliminan por la orina.

Órganos de depuración.

Afortunadamente, las toxinas que pueden dañar o alterar la fisiología del organismo se pueden procesar y eliminar gracias al hígado y al riñón, nuestros principales órganos de depuración.

El hígado se encarga de transformar la estructura química de las sustancias tóxicas para poderlas eliminar por el riñón. Lo hace en dos fases; en primer lugar, somete a las toxinas a un proceso de oxidación mediante un grupo de isoenzimas conocidas como las enzimas del citocromo P450, por el que se metabolizan la mayor parte de los fármacos que entran en el organismo. A continuación, estas sustancias oxidadas sufren un proceso de conjugación, que transforma las moléculas potencialmente dañinas, modificando su solubilidad y haciéndolas hidrosolubles para que puedan eliminarse por el riñón.

Las toxinas pueden eliminarse también con el aire que expiramos, con el sudor y a través de las heces.

Considerando todo lo anterior, el mantenimiento de la función hepática y renal, y un adecuado tránsito intestinal deben ser una parte fundamental de un tratamiento depurativo. También es necesario fortalecer las paredes de los capilares venosos y favorecer el buen funcionamiento del sistema linfático, ya que una deficitaria circulación de retorno y una insuficiente circulación linfática van a generar la aparición de edemas intersticiales.

El concepto DETOX engloba la acción de drenaje o arrastre de toxinas y del exceso de líquido intersticial de los lugares en que se están acumulando, junto con la acción depurativa (y protectora) sobre los órganos de detoxificación: hígado y riñón, además de procurar un adecuado funcionamiento del aparato digestivo.

Drenaje y detoxificación son las claves de un tratamiento Detox, que se puede conseguir a través de la fitoterapia cuando acoplamos plantas que favorecen las digestiones y el tránsito intestinal, plantas hepatoprotectoras y que favorecen la producción y liberación de sales biliares, plantas que estimulan la diuresis en el riñón y plantas que fortalecen los capilares venosos y activan la circulación linfática.

En nuestro organismo contamos con la maquinaria que nos defiende del acúmulo de sustancias que puedan resultar lesivas o alterar los procesos fisiológicos normales. Esta maquinaria está compuesta por órganos que debemos mantener y proteger para gozar de un estado saludable.

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