Constancia: vital en la práctica deportiva

Publicado : 24/05/2021 - Categorías : Pre-entreno , Proteínas , Salud y bienestar

Chica entrenando en grupo en el gimnasio, levantando una barra de pesas

En la práctica deportiva, y sobre todo cuando se pretende conseguir unas determinadas metas u objetivos, uno de los aspectos que más importancia tiene y a los que, con frecuencia, no se concede la trascendencia necesaria, es la constancia. La rutina diaria nos impide, en muchas ocasiones, encontrar el momento adecuado para ejercitarnos; en otras, y dado el lógico esfuerzo físico que implica, buscamos cualquier excusa para no ponernos en marcha. Es aquí donde la fuerza de voluntad, el tesón y la constancia adquieren toda su dimensión. Qué duda cabe que los aspectos físicos son fundamentales para la consecución de los objetivos que nos marquemos, y son los que con más énfasis se trabajan en los entrenamientos. Pero, aunque más abstractos, disciplina, actitud positiva y, por supuesto, constancia tienen un papel fundamental. No debemos olvidar que se trata de aspectos que también se pueden trabajar.

Esfuerzo físico y mental
El primer paso para el desarrollo de una actitud constante es el de conseguir que cuerpo y mente se habitúen a la rutina de entrenamiento deportivo. Si permitimos que la desmotivación obre su efecto, buscaremos cualquier tipo de excusa para dejar de entrenar o practicar deporte y, de esta manera, no solo no alcanzaremos nuestros objetivos, sino que podemos llegar a abandonar la práctica deportiva.

Entra dentro de la lógica que determinados entrenamientos deportivos o rutinas físicas nos gusten menos que otros; en estos casos, lo más conveniente es modificarlos, para que nos proporcionen un mayor nivel de agrado o satisfacción y, con ello, evitar abandonar aquella práctica que menos nos guste; a fin de cuentas, la constancia también tiene mucho que ver con la capacidad de adaptar las circunstancias a nuestros gustos e intereses y, de este modo, mantener  nuestro propósito de continuar entrenando. Por lo general, existe una tendencia a tirar la toalla cuando algo se tuerce, pero como deportistas tenemos que optar por la mejor opción para seguir haciendo ejercicio porque, a la larga, es lo que mejor nos hará sentir.

Consejos para conseguir ser constante
1. El cambio que va a experimentar el organismo con la práctica deportiva no va a ser inmediato, sino que va a llevar un tiempo. Las marcas y los objetivos mejorarán únicamente cuando se haya realizado el entrenamiento deportivo adecuado. Nunca se conseguirán de un día para otro. Por ello, es muy positivo ir aumentando la intensidad de los entrenamientos de forma progresiva, hasta sentirse más cómodo, pero de un modo constante, lo cual nos acercará a nuestras metas deportivas.
2. Una manera más entretenida y que incide en la constancia consiste en ir marcándose pequeñas metas a corto plazo. Conseguirlas más fácil y rápidamente contribuirá a impedir el desarrollo de cualquier sentimiento de frustración.
3. Es muy conveniente intentar autoimponerse el momento del entrenamiento como una prioridad, para no caer en excusas como falta de tiempo, inclemencias meteorológicas, cansancio o cualquier otro argumento que nos sirva de pretexto para no practicar deporte.
4. Hay que tratar de disfrutar entrenando y de entrenar disfrutando: es imprescindible para conseguir la constancia necesaria en la práctica deportiva. Lógicamente, el “sufrimiento” será mayor los primeros días y, por consiguiente, el disfrute será menor, pero la motivación aumentará progresivamente conforme se vayan consiguiendo pequeñas marcas.

Factores que inciden positivamente
• Buscar situaciones que hagan la actividad aún más atractiva: hacer ejercicio con amigos o escuchar música durante la actividad física puede ser enormemente positivo.
• Complementar la actividad física con mejoras en la alimentación que hagan sentirse más sano, ligero y mejor preparado.
• Cuando se realiza deporte, los momentos de descanso y de recuperación son fundamentales para sacar el máximo rendimiento del esfuerzo físico.

En definitiva, tanto en el entrenamiento deportivo como en otros aspectos de la vida, la constancia es una herramienta imprescindible para conseguir los objetivos que uno se proponga.