Cómo evitar posibles lesiones

Mujer lesionada con compañeros

Junto a las lesiones musculares, las de tipo óseo y articular son una de las grandes pesadillas para cualquier deportista profesional, pero también para uno aficionado. En muchos casos, estamos hablando de lesiones incapacitantes, que impiden la realización del entrenamiento deportivo y que se pueden deber a un hecho concreto (una caída, un impacto, una torcedura o un sobreesfuerzo puntual) o a un desgaste acumulado que se va dejando sentir de forma progresiva en las articulaciones, y que puede acabar degenerando en las indicadas lesiones.

Hay rutinas de ejercicios previas al entrenamiento deportivo que debemos observar con rigor, como una fase de calentamiento que incluya los estiramientos adecuados. Y a nivel preventivo, también contamos con unos aliados que pueden resultar de gran utilidad para evitar el desgaste articular y mantener las articulaciones en buen estado: los suplementos de nutrición deportiva. 

Estos suplementos alimenticios son los que trabajan a nivel articular e incorporan una amplia variedad de ingredientes; en concreto, nos vamos a centrar en cartílago de tiburón, sulfatos de glucosamina y condroitina, MSM (Metilsulfonilmetano), bromelina y papaína.

Cartílago de tiburón

El tiburón es el único animal marino conocido que posee esqueleto cartilaginoso en su totalidad. El cartílago de tiburón es una buena fuente de sulfato de condroitina y glucosaminoglicanos, con una potente acción antiinflamatoria. El sulfato de condroitina actúa como restaurador del cartílago y la glucosamina aporta elementos necesarios para formar cartílago nuevo protegiendo de esta forma la articulación.

De entre los componentes del cartílago de tiburón destacan: calcio, fósforo, mucopolisacáridos (cadenas de azúcares), glicoproteínas (azúcares unidos a proteínas), sulfato de condroitina y colágeno. Por todos estos componentes, se considera al cartílago de tiburón un buen nutriente óseo y cartilaginoso, analgésico y antiinflamatorio.

Sulfato de condroitina

El sulfato de condroitina es el responsable de la resistencia del tejido cartilaginoso a la compresión; la pérdida de este glicosaminoglicano del cartílago es la principal causa de artrosis.

Su uso en asociación con glucosamina es habitual en el tratamiento de enfermedades articulares degenerativas. La glucosamina participa en la síntesis y reparación del tejido cartilaginoso, mientras que el condroitin sulfato aporta elasticidad.

Los ensayos clínicos no han mostrado efectos adversos ni sobredosis, lo que avala su seguridad. Hay que destacar también la ausencia de interacciones con medicamentos.

Los beneficios del sulfato de condroitina se deben a la suma de sus distintos efectos, incluida su acción antiinflamatoria, la estimulación de la síntesis de proteoglicanos y de ácido hialurónico, y la disminución de la actividad catabólica de los condrocitos, al inhibir la síntesis de enzimas proteolíticas y otras sustancias capaces de dañar el cartílago articular.

Sulfato de glucosamina

Es un amino azúcar que se encuentra en el cartílago articular y en el liquido sinovial. Se emplea por vía oral en el tratamiento de la artritis y artrosis. Estimula la síntesis de glicosaminoglicanos y proteoglicanos por los condrocitos y la síntesis de ácido hialurónico por los sinoviocitos.

Puede frenar la formación de radicales superóxido y la actividad de enzimas lisosomales, colagenasa y fosfolipasa A2 que destruyen el tejido cartilaginoso. Esta actividad puede ser la responsable de su acción antiinflamatoria.

Hay estudios clínicos que han establecido una relación entre la administración de glucosamina por vía oral y un aumento de sus niveles en líquido sinovial.

Existen numeroso trabajos sobre la actividad de la glucosamina, sola o en combinación con otros glucosaminoglicanos, en el tratamiento de patologías articulares, en los que se registra una mejoría del dolor y de la rigidez articular en patologías moderadas y leves frente a la administración de placebo.

MSM (Metilsulfonilmetano)

El MSM es un compuesto azufrado. Diferentes estudios clínicos han demostrado su capacidad para ayudar a mantener la flexibilidad y elasticidad de articulaciones, tendones y ligamentos; asimismo, contribuye a reducir la degeneración del cartílago. Por su contenido en azufre, es necesario para la formación de metionina y cisteína, dos aminoácidos necesarios para la síntesis de cartílago.

Dos factores conceden al MSM la capacidad para reducir la inflamación: por un lado, parece aumentar la efectividad del cortisol, una hormona esteroidea secretada por las glándulas adrenales en respuesta a la lesión; por otro, reduce los fibroblastos, células que se producen en el proceso de inflamación.

Bromelina y papaína

Son dos enzimas que se extraen de frutas tropicales: la bromelina, de la piña; la papaína, de la papaya. Intervienen en la reconstrucción de las células óseas, ya que contribuyen a que el cuerpo sintetice más arginina, un aminoácido importante en el rejuvenecimiento de las células óseas. Por otro lado, poseen propiedades antiinflamatorias y relajantes.

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